El hombro es la articulación más móvil del cuerpo, y ese es justo su punto débil: tanta movilidad lo hace fácil de irritar. La mayoría de los dolores de hombro no son graves, pero hay señales que conviene no dejar pasar. Vamos a separarlas con calma.
Las causas más frecuentes del dolor de hombro
La inmensa mayoría tienen que ver con el manguito rotador, el grupo de tendones que estabiliza la articulación y te permite levantar y girar el brazo. Lo más común es una tendinitis o un pinzamiento: el tendón se irrita al rozar bajo el hueso cada vez que subes el brazo. Con los años puede aparecer una rotura parcial, que no siempre duele tanto como suena.
También son habituales la bursitis (se inflama la bolsa que amortigua el tendón), el hombro congelado o capsulitis (el hombro se va quedando rígido y duele incluso en reposo) y la artrosis en personas mayores. Y hay un clásico que despista: un dolor que en realidad nace en el cuello y se refiere al hombro.
El error de tratar solo el punto que duele
El hombro no se mueve solo: depende de la escápula, del cuello y de la postura de toda la espalda. Por eso, cuando solo se trata el punto que duele y se ignora cómo se mueve el conjunto, el alivio dura poco y el dolor vuelve a las pocas semanas.
Cuándo es para preocuparse: señales de alarma
Acude sin esperar si el dolor aparece tras un golpe fuerte o una caída y notas deformidad, si pierdes fuerza de repente y no puedes levantar el brazo, o si llevas semanas con un dolor que no te deja dormir por la noche.
Y una muy importante: un dolor súbito en el hombro o el brazo izquierdo, con opresión en el pecho, sudor o falta de aire, puede ser un aviso del corazón. En ese caso no es para el fisioterapeuta: llama al 112.
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Lo que mucha gente hace y no ayuda
Dos errores que veo a diario. El primero, el reposo absoluto durante semanas: el hombro responde a la quietud poniéndose rígido, y eso alimenta el problema en lugar de resolverlo. El segundo, encadenar infiltraciones sin hacer después rehabilitación; calman un tiempo, pero si no recuperas movilidad y fuerza, el dolor vuelve en cuanto pasa el efecto.
Cómo lo tratamos
Primero devolvemos movilidad sin dolor y bajamos la irritación de la zona. Después fortalecemos el manguito y la musculatura que estabiliza la escápula, que es lo que de verdad evita la recaída, y revisamos el cuello y la postura. Lo ves en detalle en rehabilitación de hombro en Tres Cantos.
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Preguntas frecuentes
¿Cómo distingo una tendinitis de una bursitis?
Por los síntomas es difícil porque se solapan, pero lo importante es que el abordaje inicial de fisioterapia es muy parecido. La valoración aclara cuál pesa más.
¿Cuánto dura un hombro congelado?
Es un proceso largo, de meses, que pasa por fases. La fisioterapia ayuda a que la rigidez sea menor y la recuperación más llevadera.
¿Tengo que operarme?
La mayoría de los dolores de hombro mejoran sin cirugía. La operación se reserva para casos concretos, como ciertas roturas, y siempre la valora el traumatólogo.
¿Por qué me duele más por la noche?
Es típico de los problemas de manguito y de la bursitis: al tumbarte cambia la presión sobre el tendón. Que duela de noche durante semanas es motivo para consultar.

Quién firma este artículo
Nacho Deramond, fisioterapeuta colegiado n.º 9411 y responsable de Clínica Runa (Tres Cantos). Aquí te atiendo yo, de principio a fin, combinando fisioterapia y osteopatía según lo que necesites. Conóceme mejor.




