La mayoría de las lesiones al correr no son mala suerte. Son sobrecarga: el cuerpo pidiéndote menos de lo que le estás dando, o más fuerza de la que ahora mismo tiene. La buena noticia es que eso, casi siempre, se puede prevenir.

Las lesiones que más veo en corredores

  • Rodilla del corredor (dolor femoropatelar): molestia alrededor o detrás de la rótula, peor al bajar cuestas o escaleras y tras estar mucho rato sentado.
  • Síndrome de la cintilla iliotibial: dolor punzante en la parte de fuera de la rodilla que suele aparecer sobre el mismo kilómetro, como un reloj.
  • Fascitis plantar: pinchazo en el talón, sobre todo en los primeros pasos al levantarte de la cama.
  • Periostitis tibial: dolor difuso a lo largo de la cara interna de la espinilla, típico al volver de un parón o subir kilómetros de golpe.
  • Tendinopatía de Aquiles: rigidez y dolor en el tendón, peor al arrancar en frío y al día siguiente de una tirada larga.

Por qué te lesionas (casi siempre es lo mismo)

Subir volumen o ritmo demasiado rápido es el motivo número uno. El corazón y las piernas mejoran a ritmos distintos: te ves capaz de aguantar más, pero tendones y articulaciones todavía no se han adaptado.

Detrás suele haber poca fuerza en glúteo y core, que deja a la rodilla y al tobillo aguantando solos lo que no les toca. Súmale zapatillas gastadas y la costumbre de ignorar la primera molestia, y tienes la receta de casi todas las lesiones de running.

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Cómo prevenirlas sin dejar de correr

Sube la carga poco a poco. Una regla sencilla y conservadora: no aumentes más de un 10% de kilómetros por semana, y cada tres o cuatro semanas baja un poco para asimilar.

Entrena fuerza dos días por semana, sobre todo cadera, glúteo y core: es lo que más protege rodilla y tobillo. Cambia las zapatillas cuando toca y respeta el dolor que no desaparece con el calentamiento.

Qué hacemos en consulta cuando llega un corredor lesionado

Primero buscamos la causa, no solo el punto que duele: cómo corres, cuánta fuerza tienes, qué cambió en tu entrenamiento. Después calmamos el dolor con terapia manual y, si hace falta, punción seca, y montamos un plan de fuerza progresivo.

Y lo más importante para un corredor: una vuelta a correr por fases, para que no vuelvas a caer en lo mismo. Lo ves en fisioterapia deportiva en Tres Cantos.

Preguntas frecuentes

¿Puedo seguir corriendo con molestias?

Depende. Una molestia leve que desaparece al calentar suele permitir seguir con cuidado. Un dolor que va a más, que aparece antes cada vez o que te cambia la forma de correr es señal de parar y consultar.

¿Sirven las plantillas?

A veces ayudan, pero no son magia. Antes de gastar en plantillas conviene revisar fuerza, técnica de carrera y progresión de cargas.

¿Cuándo debo ir al fisioterapeuta?

Si el dolor dura más de una semana, vuelve siempre en el mismo punto o te modifica la pisada. Cuanto antes, más corto el tratamiento.

¿Estirar previene lesiones?

Menos de lo que se cree. La fuerza y una buena progresión de cargas previenen bastante más que el estiramiento por sí solo.

Nacho Deramond, fisioterapeuta colegiado nº 9411, Clínica Runa (Tres Cantos)

Quién firma este artículo

Nacho Deramond, fisioterapeuta colegiado n.º 9411 y responsable de Clínica Runa (Tres Cantos). Aquí te atiendo yo, de principio a fin, combinando fisioterapia y osteopatía según lo que necesites. Conóceme mejor.